Espejo de pared: ideas para decorar y ampliar cada estancia
Un espejo de pared bien colocado hace tres trabajos a la vez: decora como un cuadro, multiplica la luz y agranda visualmente el espacio. Esta guía repasa formatos, alturas de colgado e ideas probadas para cada habitación.
Reglas básicas de colocación
- Altura: el centro del espejo, a la altura de los ojos (155–165 cm del suelo). Sobre muebles, deja 15–25 cm entre el mueble y el borde inferior.
- Reflejo útil: antes de colgarlo, comprueba qué va a reflejar. Un espejo que refleja una ventana o una lámpara bonita duplica lo mejor de la estancia; uno que refleja un radiador, no.
- Proporción: sobre un sofá o aparador, el espejo debe ocupar entre la mitad y dos tercios del ancho del mueble.
- Anclaje: usa tacos adecuados al tipo de pared; un espejo grande supera fácilmente los 15 kg.
Ideas por estancia
- Salón: un gran espejo sobre el sofá o la chimenea en lugar del cuadro de siempre; en salones oscuros, colócalo perpendicular a la ventana.
- Recibidor: espejo redondo con una balda o consola debajo: el combo más funcional.
- Comedor: espejo horizontal a la altura de los comensales sentados crea profundidad y ambiente.
- Dormitorio: espejo vertical junto al armario o cabecero con espejos simétricos a los lados.
- Pasillo: una hilera de espejos idénticos rompe la sensación de túnel.
Composiciones de varios espejos
Agrupar tres o más espejos pequeños funciona como una galería de arte: mantén un elemento común (misma forma o mismo acabado de marco) y una separación regular de 8–12 cm. Los conjuntos de espejos redondos de distintos diámetros son la composición más agradecida para quien empieza.
Espejo ventana y otros formatos con carácter
El espejo tipo ventana (con cuarterones) simula un vano y es el truco favorito para paredes ciegas de comedores y recibidores. Los formatos arco, muy presentes en la decoración actual, suavizan ambientes rectos, y los espejos con marco tallado o dorado añaden un contrapunto clásico a interiores modernos.